Introducción
Estamos en un período de continuo cambio, donde el futuro es cada vez más incierto y el papel del factor humano cada vez más importante para el éxito de las organizaciones. El nuevo entorno global demanda un cambio en la cultura organizativa a fin de mejor su eficacia y enfrentar con éxito los crecientes niveles de competencia en un mercado globalizado. Una de las áreas de cambio reconocidas es la relacionada con el desarrollo del liderazgo en las empresas y la importancia de fortalecer y balancear la Dirección con el Liderazgo. Aunque es habitual percibir el Liderazgo como una cualidad innata, que no se puede enseñar o aprender, la realidad es otra. Si bien hay personas que son líderes natos, otras pueden educarse y desarrollar las cualidades y atributos del Liderazgo a través de la experiencia, el entrenamiento y la formación. El liderazgo es una forma especial de poder. Al igual que la autoridad, el liderazgo es una categoría de poder cuya área de influencia va más allá del adjudicado a una persona en alguna instancia organizativa particular. El liderazgo es algo que se atribuye a la gente por sus seguidores y se puede dar en cualquier grupo de personas de una organización. Como lo dijo Richard Hall, “Es la persuasión de los individuos y la innovación en ideas y toma de decisiones la que diferencia el liderazgo de la simple posesión del poder”. El cambio en la cultura organizativa mencionado arriba requiere entonces de un cambio de la Dirección al Liderazgo, enfatizando en los aspectos y funciones indicados en la Tabla No.1...
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Autor
Carlos Rafael Anzueto, Consultor Gerente OSMOSIS Consultores, Auditor Certificado de Calidad, ASQ; Especialista en Sistemas de Calidad e Inocuidad de Alimentos. MS Tecnología de Alimentos; MEng Ingeniería Química, Cornell University, NY. |