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ÍNDICE
la última palabra
declaraciones de salud y/o diferenciar y hasta certi car algunos atributos nutricionales constituyen algunas de las formas aplicadas por la industria para demostrar un mayor compromiso o responsabilidad social alimentaria. Es en
ese nicho de oportunidad que cobra relevancia el diseño y aplicación de un sistema de Per les Nutricionales que sea funcional a las estrategias de mejora continua de la calidad nutricional de alimentos. Como tal, debe generar valor no sólo para la industria o las empresas que lo adopten sino, y fundamentalmente, para los consumidores en términos de sus elecciones alimentarias.
El primer paso para ello es de nir los lineamientos a los
que se debe ajustar un sistema de Per les orientado a esa perspectiva. En ese sentido, y a manera de conclusión, existen cuatro puntos que se consideran relevantes en la perspectiva de elaboración de un sistema aplicable al patrón y al mercado alimentario:
NUTRICIÓN Y SALUD
• Metodológicamente, parece preferible la utilización de un enfoque por categorías en la medida en que se evalúa cada alimento, en función a la composición nutricional que caracteriza a su grupo.
• Las recomendaciones de mayor grado cientí co y rigurosidad (OMS, Institute of Medicine -IOM- y Eurodiet) parecen las más aconsejables como criterios de evaluación.
• El sistema de Per l Nutricional debería ponderar la capacidad del mismo en el balance  nal de la dieta global, tomando en consideración los patrones, excesos y de ciencias alimentarias prevalentes, siendo necesario para
ello incluir datos de consumo real de diferentes segmentos de la población. • Los mismos datos
sobre consumo también deberían ser, junto a las
recomendaciones nutricionales, la referencia para la selección de los nutrientes que formen parte del sistema elegido. Los alimentos y nutrientes “prioritarios” (para su evaluación en el Per l) deberían ser aquellos para los que, además de las recomendaciones o lineamientos de organizaciones expertas, se disponga evidencia local de su exceso o de ciencia en la dieta.
Se espera que la elaboración de un sistema de esta naturaleza, su validación empírica y su aplicación a alimentos del mercado sea una contribución en la mejora continua de la calidad nutricional de alimentos, que se traduzca en mejoras en los patrones alimentarios.
Mónica Arrivillaga, Coordinadora de Extensión, Departamento de Nutrición, Universidad de Chile, Nutricionista, MS Ciencia de Alimentos, Universidad de Purdue, USA.


































































































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