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la última palabra
   La materia prima biológica para envases de plástico, así como los plásticos compostables para la recolección separada de bioresiduos contribuye a una gestión de residuos más eficiente y ayuda a reducir el impacto en el medio ambiente.
TECNOLOGÍA
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 el caso del proyecto Alemán BioElectroPlast, el cual utiiliza
el dióxido de carbono como una materia prima barata
y generalmente disponible. Esta tecnología se conoce
como electrosíntesis microbiana y consiste en que ciertos microorganismos son capaces de crecer en un cátodo, enlazar y aprovechar el CO2 y utilizar el cátodo como su única fuente de energía y de electrones. Otra metodología novedosa y barata de producción es la utilización de la cáscara de la naranja, a la cual se le depriva del componente limoneno, este se oxida y se une al dióxido de carbono, creando un material bioplástico conocido como PLimC; este material está permitiendo la fabricación de una amplia gama de productos plásticos utilizando recursos que de otra forma serían desechos de la industria de alimentos. El PLimC es un material versátil que muestra características interesantes en cuanto a dureza, resistencia al calor, transparencia y es muy aplicable como material de cobertura. Una aplicación del PLimC de especial interés para uso en alimentos y en salud, es la de un material con características antimicrobianas que previene el crecimiento de la bacteria E. coli.
NORMATIVAS
En Europa es donde se ha reconocido la gran importancia de estos novedosos materiales puesto que ayudarán a cumplir con los altos estándares y normativas que se exigen hoy
en día para eliminar los desechos sólidos. Es de especial importancia mencionar la normativa EN-13432 la cual indica que para que un material sea considerado compostable debe cumplir con los siguientes requisitos:
• Degradarse al menos en un 90% en 6 meses si se somete a un ambiente rico en dióxido de carbono;
• En contacto con materiales orgánicos durante un período de 3 meses, la masa del material debe consistir en al menos un 90% de fragmentos menores de 2 mm;
• El material no debe tener efectos negativos en el proceso de compostaje;
• Baja concentración de metales pesados añadidos al material;
• Valores de pH dentro de los límites establecidos;
• Contenido de sal dentro de los límites establecidos;
• Concentración de sólidos volátiles dentro de los límites
establecidos;
• Concentración de nitrógeno, fósforo, magnesio y potasio dentro de los límites establecidos.
Los bioplásticos cumplen con estos requisitos,
lo cual los posiciona como materiales altamente solicitados por los consumidores y que cada día
estarán aumentando su presencia en el mercado. Estos serán reconocidos por un sello que representa su viabilidad como material compostable.
A principios de este año el Consejo Europeo y el Parlamento sobre el paquete legislativo de residuos de la UE publicados por la Comisión en 2015 alcanzaron acuerdos provisionales que reconocen los beneficios de los bioplásticos. La nueva legislación reconoce que la materia prima biológica para envases de plástico, así como los plásticos compostables
para la recolección separada de bioresiduos contribuye a una gestión de residuos más eficiente y ayuda a reducir el impacto de los envases de plástico en el medio ambiente. Sustituir la materia prima basada en fósiles con recursos renovables es una transición clave respaldada por esta nueva legislación.
La Directiva marco revisada sobre residuos permite que los envases biodegradables y compostables se recojan junto con los biorresiduos y se reciclen en el compostaje industrial y la digestión anaeróbica, que ya se han aplicado con éxito en varios Estados miembros. Para 2023, la recolección separada de bioresiduos se establecerá obligatoriamente
en toda Europa. Los plásticos biodegradables ayudan a recolectar más bioresiduos y, en última instancia, contribuyen a alcanzar los nuevos objetivos de reciclaje. Las normas europeas pertinentes, como la norma armonizada EN 13432 mencionada arriba para envases plásticos compostables industrialmente, pueden servir como base para futuros estándares de compostaje descritos en la revisión acordada. El texto acordado establece una clara distinción entre plásticos compostables biodegradables y los denominados plásticos oxo-degradables, que no deben considerarse biodegradables. Esta posición también se ha integrado en la recientemente publicada Estrategia de la UE sobre plásticos, cuyo objetivo es restringir el uso de plásticos oxo-degradables.
Los plásticos biodegradables pueden estar hechos de recursos tanto naturales como fósiles, y son biodegradados por microorganismos en su ambiente natural. Los productos
de este proceso son energía, biomasa, agua y dióxido
de carbono o metano, dependiendo de la presencia o
 



































































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