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la última palabra
APLICACIONES PARA LA PREVENCIÓN DE FRAUDE DE ALIMENTOS
La prevención del fraude de alimentos también se bene cia de un gran proyecto internacional llamado The International Barcode of Life (iBOL), que está construyendo una biblioteca genética de toda la vida en la Tierra. Iniciado en 2003 por
el genetista Paul Hebert de la Universidad de Guelph, en Ontario, Canadá, ha creado una base de datos que permite ofrecer en los envases de alimentos una etiqueta de ADN, similar a los códigos de barras. Estos códigos de barras de ADN son secuencias de una región pequeña y estable del genoma, que de manera  able se puede utilizar para identi car una especie.
El proyecto ya ha creado más de 2.6 millones de registros de códigos de barras para casi 200,000 especies de plantas y animales; Hebert espera llegar a 500,000 a  nales de
CALIDAD E INOCUIDAD
2015. El BOL puede distinguir entre salmón salvaje y cultivado, ya que son dos especies diferentes. En 2015, el CDC utilizó la codi cación de barras para identi car un pez globo venenoso importado que se vendía en Estados Unidos como si fuera de la variedad no venenosa. Las pruebas de ADN son generalmente
la única manera de identi car correctamente los alimentos y medicamentos; en 2009 se utilizaron los códigos de barras de ADN para identi car pescados falsos que se vendían
en la ciudad de Nueva York, en un experimento que se conoció como “sushigate”.
Inspirados en la idea de los códigos de barras, una nueva compañía, DNATrek, creó códigos de barras sintéticos
para alimentos. La tecnología consiste en secuencias de
ADN extraídos de plantas; es un material inodoro, incoloro
e insaboro que puede ser mezclado con recubrimientos alimentarios ya en uso (como ceras y aceites naturales) o
ser rociado en los alimentos. Las secuencias de ADN actúan como códigos de barras invisibles y pueden ser aplicados en cada uno de los puntos de riesgo en la cadena alimentaria: la granja, el centro de clasi cación, el distribuidor, el empacador y hasta el minorista. Estos códigos de barras pueden ser leídos por pruebas de reacción en cadena de polimerasa (PCR), un proceso que genera millones de copias de un pequeño trozo de ADN, de modo que pueda ser fácilmente identi cado. Cuando se produce un brote, la tecnología de reacción en cadena de polimerasa puede leer el código de ADN en unos 20 minutos en el laboratorio, lo que permite el inmediato rastreo del origen del alimento, en lugar de durar semanas o meses.


































































































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