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la última palabra
   El potencial en el aprovechamiento del desperdicio de alimentos va mucho más allá de crear otros alimentos, alcanzando áreas como textiles, empaques, productos de higiene personal y otros.
TECNOLOGÍA
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 AGEXPORT, la Asociación Guatemalteca de Exportadores, y con base a ello se trabajaron distintas propuestas en la Universidad del Valle de Guatemala hasta llegar a una propuesta viable, elaborando productos utilizando harina hecha del descarte
de dichas hortalizas. Entre los productos propuestos se encontraban sopas instantáneas, palitos de pan libres de gluten y snacks para perros. Dentro de los productos ofrecidos para el consumo humano estaba la sopa instantánea. El objetivo de formular una sopa instantánea tipo Ramen a partir de harina de arveja china no solamente englobaba la reducción del descarte de esta hortaliza sino también aumentar el aporte nutricional de este alimento. En Guatemala el consumo
de sopas instantáneas es alto, pero ¿qué tanto nutre a la población? Las sopas instantáneas disponibles son un alimento alto en sodio y bajo en nutrientes como proteína. Por su parte, la arveja china es considerada un alimento con alto contenido proteico, con lo cual se abría una oportunidad para reducir la desnutrición y el desperdicio de alimentos.
MÁS ALLÁ DE ALIMENTOS A PARTIR DE ALIMENTOS
El potencial en el aprovechamiento del desperdicio de alimentos va mucho más allá de crear otros alimentos, alcanzando áreas como textiles (ropa, tapicería, “cuero” y “seda”), empaques, productos de higiene personal y otros. Los textiles involucran una nueva tendencia a la cual se
están dirigiendo los desperdicios de alimentos. Por ejemplo,
en Sicilia se maneja una producción masiva de cítricos y, en consecuencia, se genera grandes cantidades de residuos, hasta 700 toneladas por año. Orange Fiber es una empresa que ofrece una solución para reducir la carga de este desperdicio
al usarlo para fabricar textiles. Su materia prima es la pulpa
de cítricos principalmente celulosa. La pulpa no comestible se hila en un tipo de hilo, seguido por un proceso de acabado que utiliza un aceite esencial de cítricos “nano-enriquecido”. El resultado es un hilo de celulosa similar a la seda, diseñado para mezclarse con otras telas. El textil 100% cítrico es liviano y puede ser opaco o brillante de acuerdo con las necesidades de producción (7).
Otro ejemplo innovador en el aprovechamiento del desperdicio de alimentos es Vegea. Su producto, un material similar al cuero, se deriva del orujo de uva que contiene los restos de uvas después de prensar (piel, pulpa, semillas y tallos de la
fruta). El orujo tiene un alto contenido de componentes multifuncionales que se pueden modi car para crear tejido. La compañía está en el proceso de desarrollar otros materiales
biológicos para ofrecer alternativas a fuentes fósiles no renovables, con aplicaciones potenciales para las industrias de muebles, empaques, automotriz y transporte (7). Se ha descubierto que no solamente del orujo de uva se puede fabricar cuero sino también de las hojas de la piña como lo hizo en Filipinas la empresa Ananas Anam. En Canadá, una empresa convierte la piel del pescado procesado, en cuero.
Hay una in nidad de alimentos que pueden utilizarse para otros  nes, no solamente para lo que están “diseñados”. En varias universidades del mundo se ha estado investigando
el aprovechamiento de la hoja de plátano o banano para fabricar toallas sanitarias y reducir el impacto ambiental de las actuales. A raíz de estas investigaciones, en la Universidad de Utah se encontró la estructura  nal de la toalla sanitaria Shero, que consiste en una capa externa hecha de algodón sin procesar, similar a una bolsa de té para repeler el líquido, una segunda capa que absorbe el líquido y lo aleja de la externa, una tercera, hecha de gel de agarosa, un alga súper absorbente, y una capa  nal hecha de un material hecho a base de maíz que mantiene la humedad dentro de la toalla y previene los derrames (1).
Otra tendencia que marca la innovación no sólo en la reducción del desperdicio de alimentos sino también en el envase agroalimentario incluye el uso de materiales biodegradables para empaque. En este punto, ITENE,
el Centro Tecnológico especialista en I+D+i en envase y embalaje, con sede en Valencia, España, desarrolló una bandeja termo formable, principalmente compuesta por celulosa, para alimentos grasos. El objetivo de usar estos materiales no es ya tanto reducir el desperdicio alimentario, sino reducir el impacto ambiental de la industria del empaque (5). Otro ejemplo de esta concientización es el proyecto KCAPA en Perú, que ha desarrollado un nuevo proceso de envasado unitario a base de polímeros naturales que disminuye los desperdicios de los alimentos. A través de un gel que es biodegradable se amplía la capacidad antimicrobiana de los productos frescos. Actualmente,
el proyecto implementó una planta piloto de proceso demostrativo para la producción de la solución base de polímeros naturales y una planta de postura y generación de la película protectora del producto fresco que completa el proceso de envasado unitario (6).
 












































































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